¿Puede un psicólogo anunciarse? Qué permite la deontología
Qué permite el código deontológico a un psicólogo que quiere llenar la agenda, dónde está el límite entre informar y prometer, y qué pasa exactamente con los testimonios.
Lo esencial
- Anunciarse es legítimo: lo que el código prohíbe es prometer resultados, explotar el miedo y la publicidad engañosa.
- Los testimonios de pacientes identificables no se usan, aunque den permiso: hay confidencialidad y una relación asimétrica de por medio.
- Sí puedes mostrar tu número de colegiada, tu formación, tu cara y tu consulta: es la prueba de seriedad que más confianza da.
- Decir el precio de la sesión no es poco profesional: evita la mitad de las primeras citas que se caen.
Es la duda que frena a la mitad de los psicólogos que se plantean anunciarse: ¿esto es profesional? ¿puedo hacerlo?. La respuesta corta es sí, con límites claros y bastante razonables. La larga, aquí.
Lo que sí puedes hacer
- Anunciar tu consulta en buscadores y redes: qué problemas tratas, con qué enfoque trabajas, tu zona y si atiendes online.
- Publicar contenido divulgativo. Explicar qué es un ataque de pánico, qué pasa en una primera sesión o cómo distinguir tristeza de depresión es, además de legítimo, lo que más confianza construye.
- Mostrar tu número de colegiada. Te distingue de quien no lo es y es la señal de seriedad más barata que existe.
- Enseñar tu cara y tu consulta. La persona que te va a contar algo difícil quiere saber a quién se lo cuenta.
- Decir lo que cuesta la sesión. No es poco profesional: es información que la persona necesita antes de reservar.
Lo que no
- Prometer resultados. Nada de «supera la ansiedad en ocho sesiones» ni «resultados garantizados». Puedes describir cómo trabajas; no el desenlace.
- Explotar el miedo o la vulnerabilidad. Los anuncios que dramatizan el sufrimiento para empujar a contratar están fuera, y además funcionan mal.
- Usar testimonios de pacientes identificables. Este es el punto que más se incumple sin mala intención. Aunque la persona dé permiso, sigue habiendo confidencialidad y una relación asimétrica: ese consentimiento no está dado en igualdad. La recomendación práctica es no usarlos.
- Atribuirte títulos o especialidades que no tienes. Incluye las «terapias» sin respaldo y los posgrados presentados como especialidades sanitarias.
Cómo demostrar que eres bueno sin testimonios
Es la pregunta que viene detrás, y tiene respuesta:
- Tu formación y tu colegiación, visibles y verificables.
- Reseñas en plataformas públicas, que son del propio paciente y anónimas por diseño.
- Lo que publicas. Un texto que explica bien un problema demuestra criterio mejor que cualquier testimonio.
- La primera conversación. Si quien pregunta recibe una respuesta cuidadosa y rápida, ya tiene una muestra de cómo trabajas.
El punto donde se pierden los pacientes
No está en el anuncio: está entre que alguien pregunta y la primera sesión. Quien da ese paso lleva meses pensándolo y se enfría en horas. En nuestros datos de plataforma, el 84 % de las personas contesta cuando se le escribe a los pocos minutos de dejar sus datos, y de las que contestan el 57 % acaba agendando. Si la respuesta llega al día siguiente, esa ventana ya se cerró.
Por eso, de todo lo que puedes hacer dentro del marco deontológico, lo que más mueve la aguja es sencillo: contestar pronto, explicar qué pasa en la primera sesión y decir el precio antes de que lo pregunte.
El resto —qué canales traen pacientes, cuánto cuesta uno y por qué se cae la primera sesión— está en la guía de marketing para psicólogos. Y si prefieres que la primera conversación no te toque a ti entre paciente y paciente, en la página del servicio para consultas está cómo funciona.