Externalizar el marketing

Externalizar el marketing: las fórmulas, lo que cuesta de verdad y cuándo no compensa

Casi nadie decide entre hacerlo dentro o fuera: lo decide el día que ya no da la vida. Esta página ordena las opciones, dice qué parte sigue siendo tuya aunque delegues y cuándo lo honesto es decirte que todavía no.

Qué significa externalizar el marketing

Externalizar el marketing, subcontratar marketing y departamento de marketing externo se usan como si fueran lo mismo. No lo son del todo, y la diferencia no está en el precio: está en cuánta decisión delegas.

Puedes encargar fuera solo la ejecución —que alguien monte los anuncios que tú has decidido— o la función entera, incluida la parte que casi nadie delega y que es donde se pierde el dinero: hablar con quien contesta. Entre esos dos extremos están todas las fórmulas reales.

Hay una parte que no se externaliza nunca, y conviene saberlo antes de firmar: cerrar la venta y el conocimiento de tu cliente. Quién te compra, por qué y qué le echa para atrás lo sabes tú. Si no se lo cuentas a quien contratas, no lo va a adivinar.

Las opciones

Cuatro fórmulas, y qué te sigue tocando en cada una

La columna que importa no es la primera: es la segunda, porque es el tiempo tuyo que el presupuesto no cubre.

Freelance o autónomo

Resuelve: Una pieza concreta: los anuncios, la web, el contenido.

Te sigue tocando: El criterio sigue siendo tuyo. Tú decides a quién hay que traer y qué hacer con quien llega.

Tiene sentido: Cuando ya sabes qué quieres y solo te falta quien lo ejecute.

Agencia

Resuelve: La estrategia y la ejecución de varios canales a la vez.

Te sigue tocando: Reuniones, validaciones y, casi siempre, atender tú a los contactos que entran.

Tiene sentido: Cuando hay presupuesto para varios canales y alguien en casa que pueda seguirlo.

Departamento de marketing externo

Resuelve: La función completa: decidir, ejecutar, hablar con quien contesta y medir.

Te sigue tocando: Cerrar. Y revisar los números una vez al mes.

Tiene sentido: Cuando el negocio no da para un equipo interno pero necesita la función entera.

Contratar dentro

Resuelve: Todo, con alguien a tu lado y disponible.

Te sigue tocando: Seleccionarlo, formarlo, dirigirlo y sostener el coste fijo aunque el mes venga flojo.

Tiene sentido: Cuando el volumen justifica un sueldo y tienes a quien lo dirija.

El coste que no está en el presupuesto

Cuando se compara externalizar con contratar, se comparan dos cifras mensuales. Y la cifra mensual es la parte fácil: el coste que se olvida es tu tiempo. Reuniones, validar textos, mandar fotos, aprobar campañas y, sobre todo, atender a la gente que entra.

Ese último punto es el que decide si la inversión rinde o se evapora. En los datos de nuestra plataforma, de 6.123 contactos entregados en 90 días el 69,5 % pasó el filtro de una primera conversación; el resto se marcó como frío y no ocupó la agenda de nadie. Sin ese filtro, esas 1.800 conversaciones inútiles las habría hecho alguien del negocio, una a una.

Por eso la pregunta útil no es «¿cuánto cuesta?», sino «¿qué parte de mi semana me devuelve?». Si la respuesta es ninguna, no has externalizado nada: has añadido un proveedor.

Hablando claro

Cuándo no te compensa externalizar

Cuatro situaciones en las que cualquier proveedor serio debería decirte que esperes. Nosotros las decimos antes de empezar.

  • No tienes claro a quién le vendesNinguna agencia lo puede adivinar por ti. Si el encargo es «tráeme clientes», lo que llega es cualquiera, y lo pagas tú.
  • Nadie puede atender lo que entreEs el fallo más caro y el más repetido: se invierte en traer gente y nadie coge el teléfono. Antes de externalizar la captación, resuelve quién contesta.
  • Esperas resultados en una semanaLos contactos entran en días; los cierres, en el plazo de tu ciclo de venta. Medir a siete días un negocio que cierra en tres semanas apaga campañas que iban bien.
  • Lo que vendes no tiene demandaEl marketing acelera lo que ya pasa. Si nadie busca lo que ofreces, lo que traerá es desconocidos caros.
Antes de firmar

Seis preguntas que ordenan cualquier propuesta

Da igual con quién hables, nosotros incluidos. Si alguna no tiene respuesta clara, ahí está el problema.

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    ¿Quién hace el trabajo, exactamente?Quien te vende no siempre es quien ejecuta. Pregunta por la persona concreta y por cuántas cuentas lleva.
  2. 2
    ¿De quién es la cuenta publicitaria y los datos?Si la cuenta y el píxel son suyos, el día que te vayas empiezas de cero. Deben estar a tu nombre.
  3. 3
    ¿Qué entregáis cada mes y qué veo yo?Un informe no es un entregable. Lo que importa es el acceso en vivo a contactos, citas y lo invertido.
  4. 4
    ¿Qué pasa con las personas que contestan?La pregunta que separa traer contactos de traer clientes. Si la respuesta es «te los pasamos», el trabajo de filtrar sigue siendo tuyo.
  5. 5
    ¿Hay permanencia?Una permanencia larga es una forma de cobrar los meses en los que no se rinde. Si el servicio funciona, no hace falta atar a nadie.
  6. 6
    ¿Trabajáis con un competidor mío?En captación local, dos negocios de la misma zona con el mismo anuncio se encarecen la puja entre ellos.

Dónde encajamos nosotros

Somos la tercera fórmula: la función entera. El software publica, Belén habla por WhatsApp con cada persona que responde y al negocio le llega en el móvil solo quien ha dicho qué necesita, para cuándo y con qué presupuesto. Lo que no hacemos es cerrar por ti, ni te lo vamos a prometer.

Si quieres el mecanismo por dentro, está en captación de clientes; y lo que cambia según a qué te dedicas, en las páginas por sector.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta sobre externalizar

¿Qué significa externalizar el marketing?

Encargar a alguien de fuera una función que, si no, haría tu empresa: desde una pieza suelta —los anuncios, la web— hasta la función completa, que incluye decidir a quién traer, hablar con quien contesta y medir el resultado. Cuanta más decisión delegas, más se parece a un departamento externo y menos a un proveedor.

¿Qué es un departamento de marketing externo?

La fórmula en la que el proveedor asume la función entera y no solo la ejecución: define el público, publica, atiende a quien responde, filtra y entrega al negocio únicamente lo que encaja. La diferencia con una agencia clásica es dónde acaba su trabajo: la agencia suele entregar contactos, el departamento externo entrega conversaciones ya cualificadas.

¿Sale más barato externalizar o contratar a alguien?

Depende del volumen, no del precio. Una persona interna es coste fijo todos los meses, incluido el que viene flojo, y necesita a alguien que la dirija. Externalizar convierte ese coste en variable y te ahorra la selección y la formación, a cambio de menos control del día a día. La pregunta correcta no es cuál cuesta menos, sino cuánta dirección puedes dar tú.

¿Qué parte no se puede externalizar?

Cerrar. Y el conocimiento de tu cliente: quién te compra, por qué y qué le echa para atrás. Eso lo tienes tú, y si no se lo cuentas a quien contratas, ningún proveedor lo va a adivinar.

¿Cómo sé si está funcionando?

Con cinco casillas y en este orden: contactos, cuántos pasan el filtro, citas, clientes y lo invertido. Si solo te enseñan la primera, no sabes si funciona: sabes que hay movimiento.

¿Cuánto se tarda en ver resultados?

Los primeros contactos entran en días. Los primeros cierres, en el plazo que tarde en decidirse tu cliente: si tu ciclo de venta es de tres semanas, los cierres llegan a las tres semanas. Lo que sí se ve pronto es si el público está bien elegido.